El Celta de Vigo continúa su gran dinámica de resultados, desde que ganó en el Santiago Bernabéu, goleando al Valencia. Los tantos de Borja Iglesias, El-Abdellaoui y Hugo Álvarez dejan muy tocado al conjunto valencianista, que depende de sus perseguidores para no acabar la jornada en puestos de descenso. Una situación propiciada por, de nuevo, la versión más resolutiva de los chicos de Claudio Giráldez. Son tres victorias y un empate consecutivos que los dejan séptimos, con tan solo un gol encajado en estos compromisos.
A base de aprovechar los errores del demacrado equipo ché y seguir su solidez en la defensa saldaron este inicio de año con este gran triunfo. Las claves del partido, que se fue cerrando tras un inicio muy dinámico para ambos bandos, pasaron simplemente por esas situaciones. Los celestes fueron ganando enteros al conectar más veces con el Panda, lo que le permitió al resto del equipo soltarse y quitarle el balón a los blanquinegros. El juego a la espalda de la defensa visitante se convirtió en la gran arma para acabar ganando con solvencia.
A problemas, soluciones: las claves del Celta – Valencia
El entrenador de O Porriño volvió a salirse con la suya, reforzando con resultados a este Celta europeo. Solo ha perdido en cuatro ocasiones en lo que va de liga. La primera media hora fue el momento del partido en el que peor estuvo el cuadro vigués, donde le costó mucho defender con efectividad. La presión agresiva en campo rival, llegando a emparejar en muchos momentos, no acabó de estar ajustada. Eso hizo que el Valencia saliese en tromba en varias ocasiones al conseguir saltar la primera línea, cogiendo a los olívicos totalmente descompuestos.
Lo que acabó por hundir al equipo en un bloque medio y bajo más veces de las deseadas por su entrenador. Situación que se repitió también después del 2-0, pero sin mucho acierto por parte de los pupilos de Corberán. La figura sorprendente (por los rumores acerca de su salida) de Joseph Aidoo fue clave para dominar el juego aéreo y las disputas en esta faceta. Asimismo, el recambio de Starfelt acabó siendo protagonista en los balones parados, al ser el rematador en varias ocasiones y quedarse cerca del gol.
El parón que propició la lesión de Williot Swedberg acabó por ser el punto de inflexión del choque. En esa pequeña pausa, Giráldez junto al grupo en un corrillo, desde el que casualmente dejaron de sufrir tanto esas transiciones. La entrada de Pablo Durán permitió hacer daño a la espalda por dentro, así como para defender con la energía que caracterizan al de Tomiño. La combinación de esos pases filtrados y del juego exterior con Bryan Zaragoza fue el gran rompecabezas para el entrenador valencianista, que no supo resolver. Así se demostró en el segundo tiempo, cuando el equipo se fue abajo a pesar del gol de Pepelu.
Además, se vio una faceta más móvil de Mingueza. El catalán, apareciendo más por dentro que por fuera para darle libertad al 15 olívico, ayudó a ese doble pivote con sus repetidos intentos de pases verticales. Esta cara de Óscar ya apareció en ciertos partidos, como fue ante el Bolonia o incluso contra el Real Madrid. En el segundo tanto marcado se puede apreciar a la perfección como conecta con Borja casi como centrocampista, creando superioridad mientras los delanteros se libraban de la despistada zaga.

Borja Iglesias y Miguel Román, nombres destacados
La idea de que el delantero santiagués desahogue cada partido, como no podía ser menos en este Celta – Valencia, es el gran aliado para acercar a los de Balaídos al triunfo. Cuando más sufría para sacar el balón, el recurso del juego directo sobre el Panda funcionó, bajando el balón y jugando de cara. Era ahí cuando podía sacar de zona a su marcador para crear espacio a Durán o a Zaragoza.
Ahí también empezó a crecer Miguel Román. Este, acompañado de Ilaix Moriba, abarcó todo el centro del campo para pedir el esférico y darle continuidad a esas jugadas. Los cambios de orientación se están postulando como la gran fortaleza del gondomareño. Sus desplazamientos a Carreira o a Bryan fueron determinantes para darle verticalidad a su equipo cuando más plano se volvía.
Los cambios del Celta, de nuevo, dando frutos
Claudio Giráldez volvió a dar con la tecla desde el banquillo, así que no está de menos reconocérselo. Pablo Durán (asistencia), Jones El-Abdellaoui (gol), Iago Aspas (asistencia), Manu Fernández y Hugo Álvarez (gol) fueron el refresco desde el área técnica. Todos participaron con gol o asistencia en ese 4-1 final. Más allá de las labores del tomiñés antes comentadas (primer cambio forzado por la lesión de Williot Swedberg), uno de los grandes destacados fue el noruego-marroquí.
Al igual que en la victoria contra el Athletic Club, la velocidad y acierto en la definición de Jones están dandole puntos a la escuadra olívica. Desde aquel fallo contra la Real Sociedad, sus minutos y sensaciones han ido a mejor. Esas situaciones al espacio, con una zancada prodigiosa que ya han sufrido Dani Vivian y Diakhaby en las últimas semanas, las sabe aprovechar tanto como referencia como extremo. Es algo que ya comentaba Fredi Álvarez, técnico del Celta Fortuna, en una entrevista esta última semana. Por ahí pasan los principales registros del joven atacante y sus posibilidades de crecimiento en el fútbol europeo.








