El Chelsea ha vuelto a estar, una vez más, en el ojo del huracán. El conjunto londinense protagonizó los titulares tras la renuncia de su entrenador, Enzo Maresca, quien decidió marcharse al no sentir el respaldo de la junta directiva.
Este tipo de situaciones se ha vuelto recurrente en Stamford Bridge. Thomas Tuchel expresó lo mismo en su momento, y Mauricio Pochettino también se marchó por la puerta de atrás.
El debut de Calum McFarlane
Ayer le tocó bailar con la más fea al entrenador interino, Calum McFarlane. Llegó al Chelsea este verano procedente del Southampton, y anteriormente trabajó en el Manchester City, donde dirigió los equipos sub-15, sub-16 y sub-18.
Su trayectoria no termina ahí. Pasó tres años en Tromsø y también entrenó en las categorías juveniles de Fulham y Crystal Palace. Sin duda, acumula un currículum notable para alguien tan joven.
Ante el Manchester City, McFarlane mostró valentía. Se enfrentó a un equipo en plena racha positiva y en lucha directa por el título liguero. El Chelsea logró el empate en el minuto 93 gracias a Enzo Fernández, pero antes de ese gol ya había generado ocasiones claras para poner contra las cuerdas a un City que empieza a perder fuelle frente al Arsenal.
El gesto que lo dice todo
El fútbol también se expresa en gestos. Al término del partido, los jugadores visitantes se acercaron a la grada para agradecer el apoyo. Calum McFarlane aplaudía discretamente en segundo plano, sin buscar protagonismo. Entonces, Reece James, capitán del Chelsea, lo vio, lo tomó del brazo y lo llevó junto al resto de la plantilla para agradecer a los aficionados.
¿Nuevo entrenador en camino?
Este parece haber sido, al menos por ahora, el último partido de McFarlane como entrenador principal del Chelsea. Todo apunta a que Liam Rosenior, actual técnico del Estrasburgo, será el nuevo inquilino del banquillo de Stamford Bridge.








